>>> GALERIA DE ARTE FABRICA, historia

 

La galería FÁBRICA fue establecida en 1981, en Asunción. Especializada en arte contemporáneo, Fábrica exhibe la obra de artistas paraguayos reconocidos por la crítica y el público, así como la de autores   emergentes. También exponen en sus salas artistas extranjeros vinculados al Paraguay.

 

Fundada por Marta Salerno,  Ricardo Migliorisi y Osvaldo Salerno, Fábrica es hoy dirigida por Osvaldo  Salerno.

 

Durante las últimas tres décadas se han realizado en esta galería cerca de 300 muestras de pintura, grabado, dibujo, objetos, escultura, fotografía, instalaciones y arte textil.

 

La ecuación Fábrica: Tres personas, un espacio y una pregunta

 

Era el año 1981 y la ecuación se presentaba como sigue:

Tres personas tratando de terminar una carrera que habían abandonado + una especie de garaje en la calle Alberdi del centro de Asunción + una pregunta.

La pregunta era ¿qué hacemos ahora? Las personas: Ricardo Migliorisi y Marta y Osvaldo Salerno. La carrera: arquitectura. El garaje, ya se sabe, sobre la calle Alberdi.

¿Qué podría resultar de esta ecuación? ¿Una banda de rock, la apertura de un bar under, una venta de garaje?

Para la banda de rock faltaba músicos y el único que había incursionado en algo parecido había sido Osvaldo Salerno, y por lo tanto la cosa estaba descartada. La figura del bar under sería cooptada por Picadilly’s Pub, Boeing y El Murciélago, y las ventas de garaje no se harían populares todavía hasta el siglo XXI.

La idea de un negocio rondaba la cabeza de Migliorisi desde su llega de Colombia y lo habían conversado con Marta, compañera suya en la facultad. Osvaldo se les unió y pensaron en un híbrido, mitad bazar mitad galería de arte (objetos pequeños que no comprometieran tanto el acotado espacio con el que contaban).

Fue así que nació, con nombre robado, la galería Fábrica. Osvaldo recordaba una galería en Italia, cuyo nombre fue utilizado en un gesto de apropiación (un dispositivo que el artista utilizaba ya en su obra).

La primera Fábrica se ubicó en esa especie de garaje devenido primero departamento y luego galería-bazar. Era tan pequeña que en las inauguraciones, la gente departía bulliciosamente en la calle, con algún vaso o copa, un cigarrillo en la mano, etc.

Las obras empezaron a hacerse grandes para el embrión que constituía ese espacio y decidieron agrandarse. El centro además ya se encontraba en proceso de saturación y la demanda, con el fenómeno hidroeléctrico, buscaba obra de mayor porte. Para ello, en 1984, alquilaron otro espacio que adaptaron con la misma estética del espacio anterior. La segunda Fábrica se instaló en una casa de la calle Mcal. Estigarribia, entre Paí Pérez y Constitución, y para acceder a ella se debían escalar unas pequeñas gradas, la casa estaba por encima del nivel de la calle, dominando un paisaje todavía exento de alturas. Allí se permitieron crecer y se confirmaron como una de las galerías de arte más concurridas por el público interesado en objetos de arte.

Ya caída la dictadura, Fábrica tomó un compromiso mayor, tener un local propio. Del garaje habían pasado 10 años. La próxima década, Fábrica trabajaría desde su propio espacio en la calle Mcal. Estigarribia casi 22 de septiembre, con vitrina a la calle y el tan ansiado espacio blanco, con proyecto de Carlos Colombino. Su inauguración había coincidido con los nuevos aires de la victoria electoral opositora en las elecciones municipales, en la cuales Carlos Filizzola había resultado electo. La fiesta había sido doble.

El omnipotente mercado empieza a hacer de las suyas, aparecen los shoppings y la cosa cambia para siempre.

Fue en esta etapa que, cual banda de rock, los integrantes se separan y Osvaldo Salerno forma un dueto con Justo Pastor Benítez Colnago, para luego lanzarse como solista.

Para sobrevivir a los embates del mercado, hay que tratar de entenderlo, pero eso toma un tiempo. Fábrica, en ese proceso, debió reinventarse para lograr sostener un modelo, igual que los grupos de rock y los bares.

Cambió de lugar una vez más. Se desprendió del espacio ideal y retrocedió, pero solamente para tomar impulso. En 2002, la casa azul de Salerno se convirtió en su planta baja en espacio de exposiciones y cruzando la calle se había montado una oficina con pequeño bazar.

En 2006, la casa azul se expande y vuelve a construir el espacio ideal (de nuevo con proyecto de Colombino), ya hoy con una concepción más contemporánea, asumiendo los desniveles del terreno y una construcción ajena. Y regalándonos a sus visitantes, un jardín que une y separa sus espacios.

La ecuación, aunque tuvo reveses, resultó en una fórmula que ya cumple treinta años. Fue, primero, la manera cómo tres personas encontraron, en su momento, un modelo de vida, no del todo alejado de aquello que anhelaban hacer, vivir de lo que conocían, el arte, el diseño, sus derivados. Habían encontrado un modelo sustentable que negociaba entre figuras a veces antagónicas: el mercado por un lado, y los artistas y el arte, por otro.

 

Lia Colombino
Asunción, diciembre de 2011)